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Adoración

Un amor que no merecíamos

Una reflexión sobre la gracia de Dios, el amor revelado en Cristo y la esperanza que recibimos sin merecerla.

Comunidad reunida para leer la Biblia y adorar a Dios

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Una de las verdades más difíciles de comprender acerca de Dios es también una de las más hermosas: Él nos amó cuando todavía no había nada en nosotros que pudiera hacernos merecedores de Su amor.

Estamos acostumbrados a un mundo donde muchas veces el amor parece depender de condiciones. Te amo si me tratas bien. Te acepto si no me fallas. Permanezco contigo mientras cumplas mis expectativas. Pero el amor de Dios no funciona de esa manera.

La Biblia dice:

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1 Juan 4:10

Dios tomó la iniciativa.

No fuimos nosotros quienes primero corrimos hacia Él. Fue Él quien vino a buscarnos.

No tuvimos que arreglar nuestra vida para que Cristo muriera por nosotros. Cristo murió por nosotros precisamente porque necesitábamos ser rescatados.

Nos amó en nuestra peor condición

Romanos 5:6 declara:

“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.”

Observa las palabras que utiliza la Escritura: débiles, impíos, pecadores. No describe personas que habían alcanzado un nivel espiritual extraordinario. Describe nuestra condición separados de Dios.

Y aun así, Cristo vino por nosotros.

Efesios 2:4-5 lo expresa de una manera extraordinaria:

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo.”

No dice que Dios esperó hasta que estuviéramos bien para amarnos. Dice que estando muertos en nuestros pecados, nos amó y nos dio vida.

Eso es gracia.

La gracia significa que recibimos de Dios algo que jamás hubiéramos podido comprar, ganar ni merecer.

No puedes ganar lo que Dios decidió regalarte

A veces podemos caer en el error de intentar demostrarle a Dios que somos dignos de Su amor.

Oramos más.

Servimos más.

Tratamos de cometer menos errores.

Hacemos cosas buenas pensando, consciente o inconscientemente: “Ahora Dios debe estar más contento conmigo.”

Pero la salvación no funciona como un salario.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9

Un regalo no se gana.

Se recibe.

Las buenas obras tienen su lugar. Obedecemos a Dios, buscamos la santidad y servimos porque hemos sido alcanzados por Su gracia. Pero no hacemos esas cosas para conseguir Su amor.

Las hacemos porque ya hemos sido amados.

Portada del libro SUBLIME de Gilbert Morales

Para profundizar

Vuelve al Evangelio.

SUBLIME, de Gilbert Morales, invita a contemplar una adoración que nace del Evangelio y vive para la gloria de Dios.

Jesús es la prueba del amor de Dios

Cuando alguna vez te preguntes: “¿Realmente Dios me ama?”, mira hacia la cruz.

Juan 3:16 declara:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”

La cruz no es solamente una demostración del poder de Dios. Es la demostración más grande de Su amor.

Jesús tomó nuestro lugar.

El inocente murió por los culpables.

El Santo cargó con el pecado.

El Justo murió por los injustos.

Como dice 1 Pedro 3:18:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.”

¿Para qué hizo todo aquello?

Para llevarnos a Dios.

Ese siempre fue el corazón del Evangelio: reconciliarnos con nuestro Padre.

Su amor no ignora nuestro pecado, nos transforma

Decir que Dios nos ama incondicionalmente no significa que Dios aprueba todo lo que hacemos.

Precisamente porque nos ama, no quiere dejarnos destruidos por aquello de lo cual vino a rescatarnos.

Jesús recibió a personas quebrantadas, pecadoras y rechazadas, pero Su gracia siempre las llamaba hacia una vida nueva.

Tito 2:11-12 dice:

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”

La gracia que nos recibe también nos transforma.

Dios no dice: “Cambia y entonces te amaré.”

Nos dice, en esencia:

“Te amo. Ven a Mí, y Yo transformaré tu vida.”

Portada del álbum Adoración Sinfónica de Gilbert Morales

Un momento para volver a Dios

Haz espacio para escuchar.

Adoración Sinfónica reúne arreglos orquestales para acompañar la reflexión, la oración y una pausa tranquila delante de Dios.

Tal vez tú pienses que no lo mereces

Quizás alguien esté pensando:

“Después de todo lo que hice, ¿cómo puede Dios todavía quererme?”

La respuesta es sencilla:

Nunca se trató de que lo merecieras.

Si dependiera de nuestros méritos, ninguno podría acercarse.

Romanos 3:23 dice:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Pero el versículo siguiente presenta la esperanza:

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” Romanos 3:24

Gratuitamente.

Esa palabra cambia todo.

No puedes cambiar tu pasado, pero Jesús puede redimirlo.

No puedes borrar tus pecados, pero Su sangre puede limpiarlos.

No puedes salvarte a ti mismo, pero Cristo ya hizo en la cruz lo que tú jamás hubieras podido hacer por ti mismo.

Nada puede separarnos de su amor

Cuando hemos venido a Cristo, nuestra seguridad no descansa en nuestra capacidad de ser perfectos, sino en la fidelidad de Aquel que nos salvó.

Pablo declara:

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:38-39

Hay días cuando te sentirás fuerte.

Habrá otros cuando te sentirás débil.

Habrá momentos de victoria y momentos donde tendrás que levantarte nuevamente.

Pero el amor de Dios no cambia cada mañana según tu desempeño.

Su amor descansa en Su carácter.

“Dios es amor.” 1 Juan 4:8

Por eso hoy no tienes que esconderte de Él.

Puedes acercarte.

No porque seas perfecto.

No porque tengas todo resuelto.

No porque hayas acumulado suficientes buenas obras.

Puedes acercarte porque Jesús abrió el camino.

Hebreos 4:16 nos invita:

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

Quizás la pregunta hoy no sea:

“¿Soy suficientemente bueno para que Dios me ame?”

La verdadera pregunta es:

“¿Estoy dispuesto a recibir el amor que Dios ya me mostró en Jesucristo?”

Porque el Evangelio comienza precisamente ahí:

Éramos culpables y Él nos ofreció perdón.
Estábamos lejos y Él nos llamó.
Estábamos perdidos y Él vino a buscarnos.
Estábamos muertos y Él nos dio vida.
No lo merecíamos… pero aun así, nos amó.

Y ese amor tiene nombre:

JESÚS.

Oración

Padre, gracias porque Tu amor por mí no depende de mis méritos. Gracias porque cuando estaba lejos, Tú me buscaste; cuando era pecador, Cristo murió por mí; y cuando no podía salvarme a mí mismo, Tu gracia abrió un camino.

Hoy reconozco que necesito a Jesús. Perdona mis pecados, limpia mi corazón y transforma mi vida. Ayúdame a dejar de intentar ganar aquello que Tú has decidido regalarme por gracia.

Enséñame a vivir cada día consciente de que soy amado por Ti, y que ese amor no es una excusa para permanecer igual, sino el poder que me llama y me transforma para vivir para Tu gloria.

Hoy recibo Tu gracia, Tu perdón y Tu amor.

En el nombre de Jesús. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que cambiar antes de acercarme a Dios?

No. Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Puedes acercarte a Dios con honestidad y recibir por fe la gracia que Él ofrece en Jesús.

¿La gracia de Dios significa que el pecado no importa?

No. La gracia perdona y también transforma. Dios nos recibe con amor y nos llama a dejar aquello que nos destruye para vivir una vida nueva en Cristo.

¿Qué hago cuando siento que no merezco el amor de Dios?

Recuerda que nadie puede ganarse la salvación por sus propios méritos. Mira a Jesús y a la cruz: allí Dios mostró su amor y abrió el camino para acercarnos a Él.

Con afecto y oración,

Gilbert Morales

Firma de Gilbert Morales