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Adoración

Cuando Dios te perdona, deja de condenarte

Una reflexión sobre el perdón de Cristo, la restauración y la libertad de dejar atrás la condenación.

Escena de fe y esperanza que acompaña un mensaje de perdón en Cristo

Cuando Dios te perdona, deja de condenarte.

Hay personas que han recibido el perdón de Dios, pero todavía viven castigándose por lo que hicieron. Saben que Cristo murió por sus pecados, han confesado sus faltas y creen en Su misericordia, pero cuando miran hacia atrás todavía escuchan una voz interior que les dice: “Después de lo que hiciste, no mereces comenzar de nuevo.”

Y precisamente ahí necesitamos entender el Evangelio.

La Biblia declara: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” Romanos 8:1

Observa que no dice menos condenación. Dice ninguna.

Cuando vienes a Cristo arrepentido, Dios no te perdona parcialmente. Jesús no llevó solamente los pecados que consideramos pequeños; en la cruz cargó con nuestra culpa para reconciliarnos con Dios.

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” Efesios 1:7

Cristo ya pagó el precio

A veces decimos: “Sé que Dios me perdonó, pero yo no puedo perdonarme.” Sin embargo, detrás de esas palabras puede esconderse una lucha profunda: seguimos mirando nuestro pecado como si nuestra culpa tuviera más autoridad que la sangre de Cristo.

Perdonarte a ti mismo no significa justificar lo que hiciste, negar las consecuencias ni llamar bueno a lo que estuvo mal. Significa reconocer que Jesús ya pagó el precio que tú jamás podrías pagar.

David conoció el peso del pecado y del arrepentimiento. Después de fallarle gravemente a Dios, clamó: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmo 51:10

David no podía regresar al pasado y cambiarlo. Pero Dios podía transformar su presente y dirigir su futuro.

Quizás tú tampoco puedes cambiar ciertas decisiones. No puedes borrar algunas palabras, recuperar determinados años ni evitar las consecuencias de algunas acciones. Pero Cristo sí puede redimir lo que queda de tu historia.

La Escritura dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Dios no solamente quiere perdonarte; quiere limpiarte.

Tu pasado no define tu identidad

El enemigo quiere utilizar tu pasado como una prisión. Jesús quiere convertirlo en testimonio de Su gracia.

Pedro negó a Jesús tres veces. Sin embargo, Cristo resucitado no terminó la historia de Pedro en su fracaso. Lo restauró y volvió a llamarlo a servir, Juan 21:15-17.

Pablo había perseguido a los creyentes. Cargaba con un pasado que humanamente podía haberlo descalificado para siempre. Pero después de encontrarse con Cristo pudo decir: “Por la gracia de Dios soy lo que soy.” 1 Corintios 15:10

Eso es el Evangelio: tu pecado puede explicar parte de tu pasado, pero cuando perteneces a Cristo ya no determina tu identidad.

Por eso Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

Tal vez recuerdes perfectamente lo que hiciste. Perdonarte no significa perder la memoria; significa dejar de utilizar esa memoria para condenar a alguien que Cristo decidió perdonar.

Cuando vuelva la culpa, recuerda la cruz. Cuando tu pasado te diga: “Eres culpable”, recuerda que Jesús dijo: “Consumado es.” Juan 19:30

Cuando pienses que ya no tienes oportunidad, recuerda que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, Lamentaciones 3:22-23. Y cuando sientas que eres demasiado pecador para acercarte a Dios, recuerda las palabras de Jesús: “Al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37

Hoy puedes comenzar de nuevo

Quizás estás leyendo esto y todavía no has entregado verdaderamente tu vida a Jesucristo.

No necesitas arreglar tu vida primero para después acercarte a Él. Acércate a Él para que sea Él quien transforme tu vida.

La Biblia dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Jesús murió por nuestros pecados y resucitó. En Él hay perdón, reconciliación con Dios y vida nueva.

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13

Si hoy reconoces que necesitas a Jesús, puedes venir a Él con sinceridad. Arrepiéntete de tus pecados, deposita tu fe en Cristo y entrégale tu vida.

Para seguir creciendo

Vuelve a la gracia.

La lectura de SUBLIME y la música de Adoración Sinfónica pueden acompañarte mientras vuelves a contemplar el Evangelio.

Oración

Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que necesito Tu perdón. Creo que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste. Me arrepiento y hoy pongo mi confianza en Ti. Perdóname, limpia mi corazón y hazme una nueva criatura. Ayúdame también a dejar de condenarme por aquello que Tú has decidido perdonar. Desde hoy quiero seguirte, conocerte y vivir para Ti. Sé mi Señor y Salvador. Amén.

Si has venido sinceramente a Cristo, no construyas nuevamente la cárcel cuya puerta Jesús abrió.

Tu pasado puede formar parte de tu historia, pero no tiene que escribir el final. En Cristo hay perdón. En Cristo hay restauración. En Cristo hay una nueva vida. Y esa nueva vida puede comenzar hoy.

Con afecto y oración,

Gilbert Morales

Firma de Gilbert Morales